sábado, 24 de noviembre de 2012

Jojoba (Simmondsia chinensis)





Es un arbusto perenne, originario del desierto de Sonora (entre la frontera de México y Estados Unidos) y del desierto de Mojave (California, Arizona, Utah y Nevada en Estados Unidos).
El fruto de la jojoba contiene una semilla de 2 a 4 cm. de largo que puede ser almacenada durante años sin que pierda ninguno de los valores de su contenido. El aceite se extrae mediante prensado en frío de esta semilla. En realidad el aceite de jojoba no es una grasa sino cera líquida, biodegradable y no tóxica. La única cera líquida vegetal existente.
El aceite de jojoba es muy estable frente al calor y a la oxidación, conservándose perfectamente con el paso del tiempo y manteniendo íntegras sus propiedades.

Propiedades:


En su composición el aceite de jojoba tiene gran proporción de ceramidas, que son unas sustancias de la familia de los lípidos que recubren las células de la epidermis. Las ceramidas del aceite de jojoba son muy similares a las de la piel y, por esa razón se absorven fácilmente por ella, hidratándola  en profundidad. Al mezclarse con el sebum estancado ayudan a que se disuelva, regulando así el equilibro graso de la piel. Por lo que es muy útil en los casos de acné, seborrea, piel grasa, puntos negros y  caída del cabello, cuando está producida por exceso de sebum en el folículo.

El ácido linoléico del aceite de jojoba, interviene en la regeneración celular, y las proteínas queratínicas que ayudan en la nutrición del cuero cabelludo, fortalecen y mantienen pelo sano. 

También está presente en el aceite de jojoba la vitamina E, que actúa como antioxidante y protege a la piel de los radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro.

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